Mundo ficciónIniciar sesiónEl Placer Compartido
Dante se apartó apenas un instante, dejando que Serena volviera a sus sentidos. Su cuerpo seguía temblando, la piel aún sensible al roce de sus manos y las huellas del orgasmo de ambos. La observó como nunca antes: su rostro encendido, sus labios entreabiertos, los ojos brillantes de deseo y asombro. Cada línea de su cuerpo le recordaba que estaba completamente suya, pero no podía precipitar nada.
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