Los hombres coqueteando por ahí es algo normal.
Y las mujeres, deben aprender a conformarse.
¿Qué clase de lógica es esa?
—Lo de hoy lo pasaré por alto, pero encárgate de arreglar las cosas —dijo la señora Rivera.
Luego, como si recordara algo, añadió:
—Y recuerdo que dejaste la escuela, ¿verdad?
—Sí.
—Pues ya que no estás estudiando, no te preocupes por nada de la escuela.
Ser la esposa de los Rivera significa que, aunque no vayas a clases, ese título caerá en tus manos.
—Señora…
—Ve y ocúpate