—La distribución y los muebles de la habitación seguían igual, solo que ya no estaban sus cosas.
Al pensar en eso, Sofía negó con la cabeza y soltó una risa amarga.
Sofía Valdés… qué tonta fuiste antes, buscándote problemas donde no los había.
Apenas llevaba un rato en la habitación cuando, de pronto, se escuchó un fuerte ¡Paf! en la habitación de al lado, donde estaba Alejandro.
Sofía frunció el ceño y se dirigió hacia allí. Al entrar, una intensa fragancia dulce inundaba el cuarto. Sofía se qu