Una voz fría y serena emergió desde la multitud.
Cuando todos vieron a Mateo Ruiz, instintivamente se apartaron para abrirle paso.
¿Quién no conocía a Mateo Ruiz? Era profesor residente en la universidad, además de ser uno de los mayores inversionistas de la institución.
Cada año, donaba por lo menos ocho cifras en dolares.
Y como a él le apasionaba la enseñanza, no era raro que lo invitaran constantemente a dar conferencias.
En la universidad, Ruiz era una figura influyente.
Y fuera de ella, er