Ya caía la tarde y Tomás llevaba horas esperando alguna noticia en la casa, pero el celular jamás sonó con la llamada de Sofía.
No fue sino hasta que vio llegar uno de los carros de la empresa familiar y reconoció el emblema, que salió corriendo hacia la entrada.
Apenas Sofía bajó del vehículo, Tomás le gritó con rabia:
—¡Te estuve llamando! ¿Por qué no contestaste? ¿Sabes que en casa pasó una desgracia? ¡Acompáñame de inmediato a la comisaría para sacar a mi mamá bajo fianza!
Su voz era pura or