El director, todavía con el rostro rígido, caminó hasta su escritorio. Tomó el celular y marcó al jefe de disciplina. Con voz severa ordenó:
—¡Expulsen de inmediato a Mariana García! ¡Queda fuera de la universidad!
El funcionario de la comisión disciplinaria observó la reacción del director, anotó algo en su libreta y luego dijo con frialdad:
—Rector, lo de Mariana ya está resuelto. Ahora es momento de hablar de su asunto.
—¿Mi asunto? —el director se quedó helado.
¿Qué tenía que ver él en todo