Al escuchar que Luisa quería llevarla a ver a Alejandro, el rostro de Lola se volvió aún más sombrío.
Ella no tenía nada que ver con Alejandro; si Luisa la arrastraba así hasta ponerse frente a él, ¿qué pensaría de ella?
La tomaría por una vanidosa, una mentirosa sin remedio.
Con ese pensamiento, Lola de inmediato soltó la mano de su tía y corrió a refugiarse detrás de sus compañeras.
Ellas, que ya tenían una pésima impresión de Luisa, al verla presionando a Lola para que pidiera dinero, se colo