Sofía, que acababa de soltarse el cinturón, por poco se estrella la cabeza con el respaldo por el jalón inesperado.
—Te sugiero que te lo vuelvas a abrochar. Si no, en un rato vas a traer conmoción.
—¡Tú…!
Ante la advertencia de Elías, Sofía se aseguró el cinturón casi de inmediato.
Las patrullas no se esperaban que Elías rompiera el cerco.
Cuando su carro volvió a la vía de circulación, salieron más unidades y lo rodearon, provocando un embotellamiento severo.
Era pleno centro de Ciudad Brava