Sofía bajó la mirada al mandil que Elías le había amarrado a la cintura y se quedó un segundo pasmada.
Cuando volvió en sí, Elías ya se había hecho a un lado para seguir picando.
Afuera de la cocina, Bruno y Leonardo se fueron a la sala como si nada, echando la plática.
Sofía no pudo evitar darle otra escaneada.
Él estaba metidísimo con el cuchillo.
El perfil de Elías era impecable; de por sí habla poco, pero en la cocina se pone bien serio.
Bueno, no solo en la cocina.
Siempre que trabaja, le