Sofía ya se había topado una vez con Leo en la universidad. Aquella ocasión iba con prisas: chocaron de frente, lo miró apenas un instante y siguió de largo.
Pensó entonces que su regreso al país era solo una visita rápida, que había venido a ver a Mariana y pronto regresaría al extranjero para continuar su carrera como actor.
Pero ahora quedaba claro: Leo parecía tener la intención de quedarse en Ciudad Brava y abrirse camino en el medio nacional.
Mal asunto. Ese hombre era el típico “tercero”