Capítulo 311
Al escuchar eso, Lola se puso visiblemente nerviosa.

Estaba en una situación sin salida: si la familia Rivera se echaba para atrás y no le permitían vivir con ellos, ¿dónde iba a quedarse?

—Señorita Hernández, no se altere. Ahora mismo voy a preguntar la opinión de la señora —respondió la empleada, que en realidad ya miraba de reojo a la anciana sentada en el sillón.

La señora Rivera simplemente negó con la cabeza.

La empleada pensó rápido una excusa y contestó al teléfono:

—Señorita, no es que la señora no quiera recibirla, el problema es que el señor Alejandro no acepta que haya personas de más en la casa. Ayer mismo la señora lo reprendió, pero él se mantiene firme. Por eso las cosas están atoradas, y es complicado.

—Pero yo…

—Señorita, tranquila. Recuerdo que su contrato de renta vence hasta fin de mes, ¿cierto? Como ese departamento le queda cerca de la universidad, lo mejor es que aguante allí unos días más. Tendrá que ir y venir un poco entre la escuela y la casa, pero no se pre
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP