Capítulo 307
El jefe de la policía hablaba sin aliento, todavía jadeando por la subida.

Al verlo, los agentes se quedaron pasmados:

—¿Je… jefe?

—¡Te estoy hablando a ti! ¡Suéltala ahora mismo!

—Vaya, jefe, qué bien educados tiene a sus subordinados… Yo llamo al 911 y resulta que me quieren arrestar. Es hasta gracioso —dijo Sofía, aunque en su rostro no había ni rastro de risa.

Al notar su enfado, el jefe se limpió el sudor de la frente con gesto nervioso:

—Sí, sí, tiene toda la razón. Fue mi error no haber entrenado bien a los nuevos. Perdóneme por el susto, señorita Valdés.

El agente, incrédulo ante la actitud servil de su superior hacia una mujer, se atrevió a preguntar:

—Jefe, ¿y ella quién es…?

—¡Ella es la señorita Sofía Valdés! ¿Cómo se te ocurre arrestar a la señorita Valdés? ¿De dónde sacaste valor? ¿Acaso perdiste el juicio? Si tú no valoras tu vida, yo sí valoro la mía. ¡Suéltala de inmediato!

—Jefe, no se enoje. Hace un momento ya le había explicado todo a este oficial, pero parece que n
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