Pasó un buen rato antes de que alguien se atreviera a hablar.
—No… no fui yo, yo solo lo escuché de otros.
—Tampoco fui yo, quién sabe quién empezó el chisme en la mañana. El caso es que todos lo repetían.
—Yo jamás imaginé que fuera la heredera de los Valdés. El que inventó ese rumor no tiene perdón.
…
Los vecinos se lavaban las manos, ninguno aceptaba tener algo que ver con el asunto.
—Señorita Valdés, quédese tranquila. Déjeme esto a mí. En tres días… no, en dos, tendrá una respuesta satisfac