—Yo fui la que llamó al 911 —dijo Sofía.
El agente arqueó las cejas, sorprendido:
—¿Tú llamaste? ¿Acaso quieres que te detengamos a ti misma?
—Esta mujer me difamó, me acusó de prostitución, entró a mi vivienda y revolvió mis pertenencias. Además, pretende echarme cuando tenemos un contrato firmado. Llamé a la policía solo para defender mis derechos —respondió Sofía, con cada palabra clara y firme.
La casera bufó con desprecio:
—Ella renta mi casa. ¿Cómo voy a permitir que la convierta en un bur