Al encontrarse con la mirada de Elías, Sofía se quedó inmóvil justo cuando estaba por salir.
—¿A dónde piensas ir? —preguntó él con voz plana.
—Rivera me buscó. Tengo que regresar un momento.
Elías, en lugar de responder a lo que ella decía, cuestionó:
—¿Y tu caligrafía? ¿Ya no vas a practicar?
—… Sí, pero…
—Practicar no es cosa de hacerlo un día sí y tres no. Si Alejandro viene a molestarte todos los días, ¿también vas a correr a verlo todos los días?
Ante el tono severo de Elías, Sofía bajó la