¿Cómo podía alguien con ese estatus comer lo mismo todos los días?
Quizá al notar la mirada fija de Sofía, Elías levantó la vista hacia ella.
Sofía retiró los ojos de inmediato, con un gesto instintivo.
Pero Sofía desvió la mirada hacia la ensalada de Bruno.
Él comía con tal seriedad que parecía tener frente a sí un manjar exquisito.
En realidad no eran más que unas cuantas verduras.
Bruno notó la atención de Sofía y, dudando un momento, preguntó:
—¿Señorita Valdés, quiere?
—… ¿Se puede?
—… Clar