Después de entrar en la Universidad de Finanzas, Sofía dedicó todo su tiempo y su energía a Alejandro, sin preocuparse por estudiar en serio.
Ni siquiera sabía en qué nivel estaba su preparación académica.
Solo recordaba que Mariana era brillante, y por eso Alejandro la quería a ella.
En cambio, Sofía, que se limitaba a imitarla, no era nada.
Elías notó en sus ojos la sombra de la autocrítica y dijo con calma:
—Tu letra ya está bastante bien. Con práctica regular bastará. Esta noche quédate aq