El secretario Javier volvió a dudar.
¿Debía avisar o no avisar?
—Pero este examen es muy importante para mí. ¿Puedo usar la mano izquierda? —preguntó Sofía—. Escuché que ustedes los médicos tienen una destreza especial, que son hábiles con ambas manos. ¿Podría enseñarme algunos trucos?
—¿De verdad quiere aprender?
—¡Sí, quiero! —respondió Sofía con total seriedad, mirándolo fijamente.
Leonardo asintió.
—Es cuestión de costumbre. Tu mano izquierda no tiene ningún problema serio, así que podrías u