Al pensar en eso, Lola no pudo evitar sentir un resentimiento profundo hacia Sofía.
¡Qué mujer tan testaruda la de la familia Rivera, y todavía se atrevió a romper el compromiso!
Por culpa de eso, ella apenas podía levantar la cabeza en la escuela.
En ese momento, el director académico entró personalmente al aula, con la mirada recorriendo la clase.
Al ver a Lola, se acercó de inmediato:
—¿Lola? Sal rápido, alguien te está buscando.
—¿Quién me busca? —preguntó Lola, nerviosa.
¿Acaso habrían veni