…
Todos murmuraban entre ellos, curiosos.
Alejandro echó un vistazo a los platillos sobre la mesa y luego le dijo al secretario Javier:
—Limpia todo esto.
—Sí, señor Rivera.
Javier, con destreza, arrojó toda la comida al bote de basura.
Poco después, los guardias se llevaron el contenedor.
Alejandro se sentó en su sillón y no pudo evitar recordar aquellas veces en que Sofía venía a dejarle el almuerzo.
En aquel entonces, Sofía no se atrevía a entrar a su oficina; siempre dejaba la comida y salí