—¿Ella misma, feliz, empacando sus cosas?
Alejandro casi se ríe de su propia estupidez al escuchar eso.
¿Tan ansiosa estaba Sofía por abandonar la casa Rivera?
—Señor Rivera… ¿está usted bien? —preguntó Carmen, sin poder disimular cierto miedo al mirar su rostro.
Últimamente, el carácter del señor Rivera parecía cambiar de un momento a otro: primero alegría, luego ira.
—¡Sí, estoy bien! —dijo Alejandro con frialdad—. Si a Sofía le gusta tanto empacar, que lo haga sola. ¡Que ella misma baje sus m