Cita con la señorita Márquez…
Ya entendía todo.
—¿Señorita? —preguntó Carmen, sorprendida al ver la expresión de Sofía.
¿Cómo podía estar contenta al enterarse de que su ex prometido iba a una cita arreglada?
—No pasa nada, Carmen, gracias —respondió Sofía con una sonrisa que iluminaba sus ojos, sintiendo un alivio inmediato.
Al parecer, no iba a quedarse mucho tiempo en casa de los Rivera; pronto podría irse y respirar tranquila.
En ese momento, su celular vibró.
Era un mensaje de Mateo. Sofía lo abrió de inmediato y vio el breve aviso: Al mediodía enviaré un auto a recogerla.
Sus ojos brillaron.
Seguramente era información sobre el proyecto en las afueras de la ciudad.
No era conveniente discutirlo ni en la casa de su familia ni en la de Alejandro, así que el mensaje había llegado en el momento perfecto.
Sofía respondió con un simple emoji de “ok”.
En la empresa Rivera…
Ya era mediodía, y Alejandro se recostaba cansado en la silla de su oficina.
Antes de que pudiera descansar un inst