Apenas Alejandro cruzó la entrada del Hotel Cuatro Estaciones, el gerente salió presuroso a saludarlo, pero el secretario Javier se interpuso con discreta firmeza y lo contuvo.
Era la primera vez que Carmela veía en persona a Alejandro. Con la posición que su familia tenía en esta ciudad, ella jamás habría tenido la oportunidad de encontrarse con alguien de ese nivel.
Cuando descubrió que en realidad era aún más severo y frío que en las fotos, el rostro de Carmela se encendió de rubor.
Sin exage