Pero en realidad esos noventa millones eran para Luisa Jiménez.
O sea, que en el futuro, Luisa no solo tendría que darle primero esos noventa millones a Sofía, sino que encima tendría que devolvérselos con intereses altísimos.
Con esta jugada, Sofía saldría ganando sin perder un centavo.
Pero no lo hacía solo por dinero, también quería tener un motivo sólido para meter a Luisa en la cárcel.
Ya estaba harta de que Luisa saltara frente a ella todo el tiempo.
—De todos modos… gracias por esto, seño