El coche se detuvo frente a la puerta de la universidad, y Luna corrió junto a Sofía hacia el séptimo piso del edificio de la primera facultad.
Al ver que Mateo ya llevaba más de diez minutos dando la clase, la atmósfera en el aula se sentía aún más tensa.
Luna miró solo un par de veces desde la puerta y suspiró:
—El ambiente está muy académico, parece que llegamos tarde…
Antes de que pudiera terminar, Sofía empujó la puerta del aula con fuerza.
Al ver esto, Luna no pudo evitar exclamar:
—¡Joder