—Si tía ya lo prometió, entonces que ella lo resuelva.
Sofía le dijo a la sirvienta que estaba cerca:
—Liz, organiza un hotel para la señorita Hernández. Ella puede quedarse todo el tiempo que quiera, pero es hora de saber quién es el huésped y quién es la anfitriona. ¿No es así, Lola?
Sofía no pasó por alto la mirada que Lola le había dirigido.
Al oír sus palabras, Lola se mostró inmediatamente nerviosa. Miró a Luisa buscando ayuda, y Luisa explotó de rabia:
—¡Qué te crees, Sofía! ¿Ya te crees