—Sí, señor Rivera.
El secretario Javier se retiró rápidamente.
En la planta baja.
Alejandro bajó las escaleras con una bata blanca sencilla. Abrió el refrigerador y, tal como había dicho Sofía, adentro había algunos platillos preparados, simples pero presentables.
Bastó con una mirada para que Alejandro supiera que no habían sido hechos por Sofía.
En ese instante, le vinieron a la mente los días en que ella vivía en esa misma casa y se esmeraba en cocinarle cada comida con algo distinto, algo nu