Al escuchar lo que decía el secretario Javier, Alejandro se quedó un momento perplejo.
¿De verdad había pasado algo así?
No lo recordaba en absoluto.
Y no porque tuviera mala memoria, sino porque, sencillamente, nunca le había prestado atención a Sofía.
Nunca se fijó en lo que ella hacía por él.
Y ahora que escuchaba esas palabras en boca de otro, le costaba creer lo injusto —lo cruel— que había sido con ella.
—Señor Rivera, si la señorita Valdés está molesta… es más que comprensible.
Después de