—No es necesario, solo quiero echar un vistazo.
Dicho esto, Sofía comenzó a revisar el informe financiero con aparente detenimiento.
A propósito, redujo la velocidad, hojeando página por página desde la primera hasta la última.
Mientras tanto, del otro lado, el gerente Diego ya tenía las piernas temblorosas bajo la enorme presión.
¿Malversar más de diez millones de la empresa?
¡Eso significaba que pasaría el resto de su vida en la cárcel!
—¡Pa—!
De repente, Sofía arrojó el informe sobre la mesa.