Capítulo 104
Varias miradas se cruzaron entre el grupo de guardias; la duda se reflejaba en sus ojos.

—Lo siento, señorita García… tal vez debería llamarle al señor Rivera. Si él sale a recibirla, con gusto la dejamos pasar.

—¡Ustedes…! —Mariana no esperaba que dos pequeños guardias tuvieran el atrevimiento de plantársele frente.

Sacó su teléfono y marcó el número de Alejandro.

Llamó varias veces, pero nadie respondió.

Intentó con el secretario Javier. Tampoco contestó.

Entonces unos invitados salieron al pa
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