Después de mucho, muchísimo tiempo, Alessa despertó esa mañana con una sonrisa en el rostro, se deslizó de la cama, agarró su teléfono de la mesita de noche y chequeó los tabloides. Exacto, esos mismos tabloides acosadores y exagerados que solían hablar y hablar acerca de ella como el famoso "rubí de la discordia", envuelta por dos empresarios y una historia escandalosa. Ella había marcado su distancia con las redes sociales y la prensa, por el bien de su salud mental, ya que no le vio sentido