Alessa va a visitar a Carla en París como lo prometió al principio, después de que terminaron los asuntos en Alemania. Es un viaje instantáneo. Las dos se abrazaron, se estrecharon la una a la otra con risas burbujeantes y compartieron una botella de vino esa noche, haciendo una pijama improvisada para ponerse al día sin tener que hacerlo a través de una aplicación telefónica.
El apartamento de Carla está vez estaba vacío, excepto por ellas dos. No había ningún Fernando ni nadie más rondando el