Después de un lardo día y un viaje silencioso, Alessa cayó dormida en el asiento del copiloto.
Cuando llegó a la mansión, Leonardo la llevó a su dormitorio.
La cargó en sus brazos con suavidad y recibió ayuda de Carla para abrir la puerta.
La colocó en la cama, evitando despertarla. Carla se retiró luego de despedirse y cerró la puerta para dejarlo a solas con su esposa. Se dio cuenta de que estaba bañada en sudor y tuvo la iniciativa de quitarle ese conjunto deportivo. Fue un poco complicado,