Punto de Vista de Elena
Abrí los ojos y vi el techo blanco de la habitación del hospital. Esos pitidos los conocía bien... había vuelto.
Mi vida se había vuelto un caos. La pelea con Tomás me había agotado por completo, dejándome cada día más débil.
Ahora que sabía por qué no era la misma desde que desperté, una extraña calma me invadió y estaba bien así.
Había tomado esa decisión siendo una tonta de 16 años y ahora pagaba las consecuencias. Por alguna razón, la Diosa Luna no me llevó entonces,