Punto de Vista de Héctor
—No hace falta que me eches, Héctor, ya me voy. Pero cambiar de manada no acaba con un matrimonio ni con un contrato... no se te olvide eso, Carla.
—Apenas pueda, te mando los papeles del divorcio.
Fueron sus últimas palabras antes de que él cerrara la puerta del auto.
Sabía que la había escuchado porque sus manos se aferraban al volante con tal fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
Quizás por fin sirviera de algo tener guerreros vigilando sus fronteras, aunque