Encontré a Javier, con su hocico oliendo una huella, una que parecía recién impresa en el suelo.
No era una huella descalza, lo que significaba que la persona no se había transformado, o que ni siquiera era un hombre lobo. Pero era improbable que los humanos se acercaran a las puertas de la manada, normalmente llegaban a la playa, y nosotros los dejábamos estar, ya que no representaban una amenaza.
Mi lobo registró el suelo alrededor de la huella, parecía que estaban burlándose de nosotros... so