No era la primera vez que Rosa perdía el control de su loba y Clío tenía que recoger los pedazos, tuvo que proteger a Ares desde niña.
Todos estábamos de duelo, exhaustos... pero no dejábamos que nuestros lobos tomaran el control total y bloquearan el lado humano.
Dejé que mi aura se expandiera y la dirigí únicamente hacia la pequeña loba frente a mí, mi compañera estaba congelada en su silla... con sus manos colocadas de forma protectora sobre su estómago, protegiendo lo que también era mío.
Ah