Jorge
—Necesitas controlar más tu temperamento. —me reprendió injustamente Josi mientras me rodeaba en el patio exterior de la Casa del Alfa, su loba brillaba a través de sus ojos.
Mierda, se parecía mucho a papá, excepto por su cabello rojo. Sus ojos eran tan inquietantes como los de él; de un gris ceniza que se convertía en una llama naranja cada vez que su loba salía. Estaba enojada conmigo, pero por una vez no era yo el cabrón... sino él.
—¡Él me saltó encima! —su acusación era injusta, ella