—Sí, por supuesto. —tenía razón, debía mantenerme en el camino que habíamos elegido para nosotros: hacerme cargo de la Manada Aguasclaras... y que Callie fuera mi Luna.
Mientras Josi y Lucas se dirigían de vuelta a la casa, mis ojos volvieron hacia las puertas de la manada. Nunca había visto a Javier salir de los terrenos de la manada tan rápido.
A donde quiera que fuera, claramente no había sido aprobado por papá.
Le gustara o no, yo había vuelto y esta vez para siempre. Así que más le valía ac