—Juntos. —repetí sus palabras. Eso era todo lo que siempre había querido... que estuviésemos juntos.
—Juntos. —alzó su mano y acarició mi mejilla antes de dejarla caer de nuevo, por lo que di un paso hacia adelante, necesitando tocarlo, sentirlo.
Estaba rígido, se veía más musculoso que la última vez que lo vi. Pude notar que seguía en shock, porque sus manos no me sostenían como lo hicieron en el club de playa, no... las tenía enroscadas alrededor de mi espalda alta, no de mi espalda baja o cin