Punto de Vista de Carla
Por otra hora más me quedé a solas con Rosa. Entre preguntas que ella me hacía, le sugerí pequeñas tareas para su día a día: ducharse, comer bien al menos una vez y caminar un poco.
Aunque ahora le parecían montañas imposibles de escalar, pronto estas tareas serían tan naturales como respirar, parte de ella sin siquiera notarlo. Con el amor de su familia envolviéndola como un manto protector, su recuperación era solo cuestión de tiempo; de eso no tenía duda.
Ramón insis