Estaba tan hechizada por esa sensación que ni siquiera le eché un segundo vistazo a los guardias... y me encontré dentro del club sin darme cuenta de que había entrado.
—Muy bien hecho, si puedo decirlo yo misma. Gracias, chicos. —María sonrió con confianza mientras las demás chicas se separaban de sus citas fingidas, dirigiéndose hacia la barra.
Yo permanecí clavada en el lugar, mi cuerpo aún hipnotizado por su tacto.
Tan pronto como me alejé, me arrepentí al instante... sacudiendo la cabeza co