Al salir de aquella habitación, Astrid sintió el frío en su corazón; no podía negarse a una petición del Alfa, a pesar de no ser una esclava, tenía muy clara su posición; sin embargo, había tenido la suficiente valentía para lograr una oportunidad para Adalet para probarse en la guardia. Conocía el amor de Emil hacia su sobrina, por lo que sentía convicción que aquel dolor que hoy sentía en su corazón por apartarse de Emil, valdría la pena.
Caminó por los pasillos del castillo, ensimismada, has