- Cuando las criadas me informaron que habías salido de tus aposentos, tenía la sospecha de que te encontraría aquí - comentó
Namar caminó de vuelta, para dejar la espada en su lugar.
- No sabes nada sobre mí - Dijo, alargando el brazo para dejar la espada, pero Kerim, en un rápido movimiento, golpeó la espada con la de él, impidiéndole envainar.
- ¿Estás tan segura de eso? Puedo deducir muchas cosas solo con observarte. Tu elección de arma al momento de entrenar, me hace inferir muchas cosas