En la sala de las concubinas, el alboroto estaba empezando a resonar alrededor del resto del castillo.
- ¡No, no, no! – gritaba Varinia, completamente enloquecida al enterarse de que Namar caminaba por palacio vestida de princesa - ¡Arrg! Esa sucia zorra… ¡Es sabido que las lobas pelirrojas son unas brujas! Ha hechizado a nuestro Alfa. ¡Ya casi era mío! – Hasú entró a la sala horrorizado.
- Por el amor de nuestra diosa… ¿Qué son esos gritos?
- ¡Hasú! – dijo Varinia ardiendo en furia – ¡Tú! In