Alfa Caleb recostó a la joven loba en su lecho y, y se posó junto a ella, observó sus intensos ojos verdes. En su interior existía una lucha, su lobo la deseaba y amaba intensamente, pero su parte humana aun sentía un fuerte rechazo hacia su sangre, a pesar de saber que Namar era inocente de todo lo que Alfa Drago había urdido en su contra. La joven loba, por su parte, solo observaba, sin lograr descifrar lo que ocurría en la mente del joven Alfa ¿Cómo debía actuar ante tal situación? Todo lo q