Duncan y su esposa no se que hablaron con la médica, pero después de quitarme el consolador, y dejar mis manos libres, me dejaron encerrada en aquel dormitorio, conectada a una máquina que me succionaba primero uno de mis pechos y luego el otro para darle a su hijo el biberón, pues no queria que el bebe sintiera mi calor. Me dejaron encerrada en ese dormitorio durante varios días, conectando la médica cada tres horas aquellas máquinas a mis pechos, haciéndome daño cada vez que aquello succiona