Al dia siguiente despues de comer, el señor me dijo que me pusiera la ropa que tenía preparada encima de la cama, pues íbamos a una fiesta especial, Enseguida le hice caso aunque estaba extrañada de que aun no me hubiera puesto una mano encima, pues le pago a la vieja, como si yo fuera una prostituta de lujo, pero en principio no me sorprendi, si no que en parte me alegré de que no me pusiera un dedo encima, pero lo que más me molestaba era esa máscara de cuero que me tapaba toda la cabeza y qu