XII
Kei, hubiera querido con desespero ver a su Jasha por última vez. Recordó un tanto a Alexis, a quien tampoco pudo ver, se había esfumado. Quería despedirse y pedirle disculpas por meterlo en semejante lío que el otro ignoraba. Con su morral al hombro dudó en salir de la habitación. Ya su taxi al aeropuerto había llegado, sin embargo, no se decidía a bajar. Entonces recordó como un destello la primera vez que vio al joven Jasha en la pista. Tan hermoso, tan único. Él debía seguir viviendo.
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