Capítulo 53. Parte 3
Antonella:
Dejo el teléfono sobre la mesita de noche y me quedo mirando hacia el techo, pensando una y mil cosas a la vez, mientras instintivamente pongo una mano sobre mi vientre, sin poder creer que tengo un ser vivo dentro de mí.
«Diego es un ser vivo y vive dentro de ti. —¿Cuándo será el día en que no seas tan inoportuna y te quedes callada?».
Sacudo la cabeza para que mi mente deje de decir una y otra locura, porque es raro, es como si tuviera vida propia, o sea, como si fuera independient